Escribiendo por escribir. No para ver que tengo en el tanque, porque se que no tengo nada. Siempre elijo el peor momento para dedicarle tiempo a esto. Normalmente, son como estas horas, que es cuando puedo tener tiempo calidad para mi. Únicamente el silencio y yo.
Tristemente (Bueno, no precisamente. Soy yo echándole pinche drama a la madrugada), ya estoy muy cansado cuando me propongo agarrar camino; mi espalda ya no soporta estar sentado, mi cuello está harto de mirar hacia abajo, mis piernas anhelan estirarse, mis ojos, pues cerrarse.

En esta ocasión, quise hacer un esfuerzo y dejar estas palabras aquí, aunque sea una vil introducción.
Todo es una introducción conmigo, cada día tengo ese sentir de que es el comienzo de algo que marque una diferencia, me siento con esperanza de poder racionalizar mi existencia en estado de paz, con una tranquilidad contemplando el Tu y mi Yo con una mirada de alivio. Como cuando se construye algo y te detienes para ver el progreso por un instante. Ese instante carga-pilas que te lleva a proseguir por X tiempo determinado, y que a veces puede ser por toda una eternidad.
Pero bueno, el único destino que me trae paz es el pensar en cerrar mis ojos y viajar para siempre, sin fecha de retorno.
Esa es la nueva persona que soy, la cordura me abandonó de forma sigilosa que la verdad no se cuando lo hizo. Todavía veo su sombra y conceptualizo su compañía, prosiguiendo por proseguir.